Escasez de nieve: ¿caprichos del destino?

image09_01.jpgYa tenemos más que sobado el tema de la falta de nieve y de las altas temperaturas de este invierno, pero la situación es preocupante: cada vez está más claro que es a causa del efecto invernadero. Es más, los efectos del calentamiento global son mayores de lo que se esperaba.

No pretendo ser alarmista, pero la situación es la que es, y bastante raro resulta que llueva en la montaña en pleno invierno. Según los científicos del CSIC, y para desgracia de los amantes de los deportes de nieve, la diversión se nos puede acabar en unos años, hasta que pongamos solución a este problema u ocurra algo parecido a la película El día después de mañana.

Según un artículo de El Mundo, los investigadores del CSIC advierten que las montañas de todo el mundo se calentarán durante el siglo XXI más del doble que en el siglo pasado. En sus estudios, la temperatura en zonas montañosas había aumentado 0,13ºC por década en el siglo XX, llegando a 0,65ºC durante la segunda mitad, y se espera que en el año 2055 la temperatura suba hasta 3,2ºC (un aumento de 0,4 grados por década) en zonas de mayor contaminación, y de 2,1ºC (incremento de 0,26 grados/ década) en un escenario futuro con menos emisiones de CO2.

En lo que a nuestro sector se refiere, acongojan declaraciones como que el cambio climático provocará que “las estaciones de esquí pueden reducir los espesores y la duración del manto de nieve” y auguran “la reducción o desaparición de los glaciares y de las cubiertas de nieve, tanto en su duración a lo largo del año, como en su espesor” y añaden que “los impactos futuros en las montañas serán mayores con una economía basada en el consumo de petróleo”. Bonito panorama.