La historia que hoy os vamos a contar trata sobre la pasión por la nieve de su protagonista, David Wilkie. Esa pasión le llevó a comprar su propia montaña en Eslovaquia para construir en ella una estación de esquí. Aunque se trató de una tarea laboriosa y de larga duración, ya dispone de dos remontes y algunas pistas.
Resulta que este señor británica, que había heco algo de dinero con la venta de vehículos, vivió muchos años a caballo entre Londres y Verbier, donde conoció a la que ahora es su mujer. Un día el hermano de ésta, le contó acerca de una montaña en la que podría contruirse una estación de esquí y que podrían intentar comprarla.
El terreno en sí no salía caro, apenas unos 16000€ y situada en un lugar privilegiado a tan solo 125 kilómetros del aeropuerto de Poprad y sin ninguna estación de esquí cercana. Pero, como ...