El esquí de montaña es una de las disciplinas más duras, bonitas y puras del esquí.
El esquiador contra los elementos, contra la pendiente, contra la montaña; en busca del pico más alto, de los paisajes más vírgenes y de las palas más inaccesibles. El esquiador de montaña, por norma, siempre se gana el premio, si no son los paisajes, será la mejor nieve y, en casi todos los casos, la mejor bajada.
La mejor bajada es la que haces alrededor de los tuyos, de tu gente, en un lugar solitario con nieve polvo por encima de las rodillas. Nunca tendrás mejores sensaciones. Ni en las mejores pistas.
Pero para ser esquiador de montaña hay que ser medio superhombre, o superhombre entero. Hay que tener una gran forma física y conocer la montaña, la nieve, las condiciones climatológicas. Hay que estar preparado de verdad, no vale con sucedáneos de freeride. No te servirán ...